Formación para el desarrollo
Mendoza abre las aulas a la minería y San Juan reafirma su liderazgo académico
Mendoza dará en 2027 un paso que excede la apertura de una carrera universitaria. La Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional abrió hasta el 30 de septiembre las inscripciones para Ingeniería en Minas, una formación de cinco años que incluye, a los tres, el título intermedio de Técnico Universitario en Minas.
La propuesta abarca exploración, evaluación de yacimientos, explotación, procesamiento, geotecnia, seguridad, automatización, energía y control ambiental.
La decisión forma parte de un crecimiento todavía incipiente pero significativo. Hasta ahora, la carrera de grado se dictaba en universidades de San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca y Jujuy.
La UTN prevé sumarla en Mendoza y Santa Cruz. A la vez, la UNSJ incorporó tecnicaturas a distancia en Operaciones de Mina y Procesamiento de Minerales. El mapa académico comienza así a acompañar un mapa productivo que demanda más capacidades locales.
Un ingeniero de minas no es solamente quien organiza la extracción de una roca. Es el profesional que integra geología, diseño, métodos de explotación, estabilidad de taludes o labores subterráneas, perforación, voladuras, costos, seguridad, agua, energía y planificación del cierre.
Su función es convertir un recurso geológico en una operación técnicamente viable, segura, controlable y compatible con las exigencias ambientales y sociales.
Por eso estos perfiles serán decisivos si los proyectos de cobre, oro y litio avanzan hacia la construcción y la producción. Las empresas requieren equipos propios, pero también los necesitan el Estado para evaluar, fiscalizar y controlar; los proveedores para desarrollar soluciones locales; y las comunidades para disponer de interlocutores capaces de explicar riesgos, alternativas y límites con conocimiento técnico.
Sin profesionales suficientes, crece la dependencia de especialistas externos y se debilita la capacidad pública de control.
Mendoza cambia el debate
La apertura mendocina tiene además un valor político y cultural. Durante años, buena parte del debate provincial redujo la minería a una amenaza, mezcló preocupaciones legítimas por el agua con afirmaciones generales sin sustento y dejó que el miedo ocupara el lugar de la información.
La crisis de confianza que rodeó la modificación y posterior restitución de la Ley 7.722 en 2019 mostró también errores del poder político: no alcanza con tener una norma legal si la sociedad no comprende, no participa o no confía en los controles.
Formar ingenieros en Mendoza puede ayudar a superar esa grieta. Una universidad pública no reemplaza a la autoridad ambiental ni garantiza por sí sola buenos proyectos, pero produce conocimiento independiente, debate verificable y profesionales capaces de discutir con datos.
La carrera llega cuando la provincia impulsa exploraciones en Malargüe y vuelve a considerar al cobre como una oportunidad. Es una señal de madurez: la minería deja de ser solo una disputa ideológica y comienza a ser también un objeto de estudio, planificación y control.
San Juan, referencia nacional
En ese escenario, San Juan posee la mayor fortaleza académica del país. No se trata de una consigna ni de un ranking formal, sino de una autoridad construida por continuidad histórica y densidad institucional.
Los estudios mineros locales se remontan al Departamento de Minería creado en 1871; la actual carrera de Ingeniería de Minas reconoce su origen en 1939; y el Instituto de Investigaciones Mineras funciona desde 1946. Esa trayectoria acumuló docentes, investigadores, laboratorios, egresados y vínculos con operaciones reales.
La UNSJ ofrece una carrera de diez semestres, actualizó su plan de estudios en 2024 y sostiene un ecosistema que incluye Ingeniería en Metalurgia Extractiva, maestrías en Metalurgia Extractiva y Gestión de Recursos Minerales, además de un Doctorado en Ingeniería en Procesamiento de Minerales acreditado por la CONEAU.
Esa combinación de grado, posgrado, investigación y transferencia explica por qué su voz conserva mayor prestigio y autoridad cuando el país discute cómo formar profesionales para la minería.
Por qué es importante
La Argentina puede tener recursos minerales e inversiones, pero sin capital humano no construirá una industria con arraigo. Cada ingeniero formado en una provincia minera aumenta la posibilidad de empleo calificado local, mejora la calidad de las decisiones empresarias y estatales y fortalece la prevención de impactos.
Mendoza suma una herramienta estratégica; San Juan aporta la experiencia y la autoridad de una escuela centenaria. El desafío no es competir entre universidades, sino ampliar la formación sin diluir la excelencia y vincularla con proyectos reales, organismos de control y comunidades.
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