2026-09-02

¿De qué hablaron los proveedores mineros de San Juan con la vicepresidente?

Tras la visita de Victoria Villarruel, Fernando Godoy señaló cuáles fueron los temas fundamentales que expresaron en la reunión con la funcionaria y anticipó que llevarán esta mismas inquietudes al Senado.

La visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel a San Juan dejó algo más que una actividad protocolar para el sector minero. El encuentro con representantes de la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA) abrió un espacio de diálogo directo con empresarios que buscan que el crecimiento de la minería tenga una traducción concreta sobre la cadena de valor provincial. La reunión convocó a unas 40 empresas, sobre un universo de más de 370 integrantes de la cámara, y permitió poner sobre la mesa dificultades que, según el presidente de CAPRIMSA, Fernando Godoy, exceden cualquier discusión partidaria.

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“Creo que es algo inédito que una vicepresidenta de la Nación, la segunda autoridad en términos republicanos, elija una cámara como CAPRIMSA”, sostuvo Godoy, en diálogo con Minería & Desarrollo, al hacer su balance del encuentro. Para el dirigente, el valor principal estuvo en que los empresarios pudieron plantear sus problemas directamente: “Es algo maravilloso que de primera mano se escuche a cada uno de esos empresarios, mediano, chico y grande y cuáles son sus problemáticas, como las cargas tributarias, la falta de comunicación de las grandes empresas, el miedo y la incertidumbre con la llegada de empresas chilenas”.

El formato de conversatorio fue particularmente valorado por el dirigente. En lugar de concentrar la discusión exclusivamente en las grandes inversiones mineras, CAPRIMSA buscó mostrar la otra cara de la expansión que atraviesa el sector: la de las pequeñas y medianas empresas que necesitan financiamiento, previsibilidad y acceso efectivo a las oportunidades que genera la minería. La propia cámara sostiene que trabaja en capacitación, asesoramiento y vinculación de sus socios con las operadoras mineras.

Pero entre los distintos reclamos apareció uno que, para Godoy, tiene una dimensión estratégica: el Tratado Binacional Minero entre Argentina y Chile y las condiciones en las que los proveedores sanjuaninos deberán competir dentro de ese esquema. La preocupación adquiere mayor relevancia en un momento en que ambos países buscan revitalizar el acuerdo de integración minera de 1997 para facilitar inversiones transfronterizas y avanzar sobre proyectos de cobre en la cordillera. Entre las iniciativas alcanzadas por esta nueva etapa de integración aparecen Vicuña, NexoAndino y Filo Sur.

El tratado y una competencia que, según CAPRIMSA, parte de condiciones desiguales

“Es una realidad”, afirmó Godoy al referirse a la posibilidad de que empresas chilenas ingresen al mercado argentino. Y planteó que el problema no se limita a la existencia de competencia extranjera, sino a las diferencias estructurales de costos entre ambos países.

Su argumento parte de una cuestión jurídica: “Le dijimos a la vicepresidenta que nosotros no podemos competir con una ley provincial que está por debajo del RIGI, donde además, por arriba del RIGI está el convenio binacional, porque arriba del convenio binacional solo está la Constitución”.

En su interpretación, esa jerarquía normativa deja un margen de acción limitado para la provincia. “El tratado binacional está por sobre todo, incluso el Código Civil y Comercial. Nosotros no tenemos posibilidad, no entramos al partido, ni siquiera vamos a jugarlo”, sostuvo Godoy haciendo un paralelismo deportivo.

El reclamo se produce justamente cuando la integración minera entre Argentina y Chile busca convertirse en una herramienta para acelerar inversiones. La lógica del acuerdo apunta a aprovechar infraestructura, servicios y condiciones de ambos lados de la cordillera, algo que puede mejorar la competitividad de los grandes proyectos. Reuters señaló recientemente que el acceso a infraestructura y puertos chilenos constituye una de las ventajas que podrían aprovechar los proyectos argentinos, especialmente en el desarrollo del cobre.

Para los proveedores, sin embargo, esa misma integración puede representar un desafío si no existe una estrategia que contemple las diferencias de costos. Godoy puso como ejemplo la logística y explicó que los proveedores argentinos pueden quedar en desventaja frente a empresas chilenas con estructuras de costos diferentes.

“Hoy no podémos competir y lo demostramos con argumento sobre la tasa tributaria”, afirmó. Y utilizó otro ejemplo concreto: “Un camión, sale 150.000 en Chile, acá $300.000, depende de la marca. Además , nuestro servicio tiene una carga del 50%. Eso nos mata”.

Impuestos, financiamiento y el costo de ser proveedor local

El problema, según el titular de CAPRIMSA, no se limita al tratado. Durante el encuentro con Villarruel también aparecieron cuestiones vinculadas con la carga tributaria, el acceso al crédito, las tasas de interés y la capacidad de reinversión de las pymes.

“Hoy tenemos tasas donde el negocio de la minería no puede pagar porque son muy altas”, señaló. Godoy aclaró que el planteo no busca entrar en una discusión partidaria: “A esto no hay que mezclarlo con política partidaria. Nosotros estamos viviendo la realidad y la realidad es que hoy tampoco podemos pagar esas tasas”.

El punto es relevante porque la minería requiere que sus proveedores puedan realizar inversiones anticipadas para responder a las exigencias de las operadoras. Comprar equipamiento, incorporar vehículos, ampliar instalaciones, contratar personal o mejorar capacidad productiva demanda capital. Si el financiamiento tiene un costo demasiado elevado, la expansión de los proyectos mineros puede no traducirse automáticamente en una expansión equivalente de los proveedores locales.

A esto se suma otro reclamo que Godoy considera recurrente: la falta de comunicación entre las grandes empresas mineras y las cámaras empresariales. “La falta de comunicación de las empresas grandes hacia las cámaras empresariales” fue enumerada por el dirigente entre las principales problemáticas planteadas a la vicepresidenta.

En ese escenario, CAPRIMSA pretende que la discusión deje de ser exclusivamente reactiva y pase a una instancia de planificación. “¿Cómo podemos vincularnos en una mesa para transformar lo que viene en San Juan?”, planteó Godoy.

El pedido de CAPRIMSA: participar en la discusión nacional

Uno de los resultados concretos que dejó el encuentro, según explicó el dirigente, es el compromiso de elaborar un documento con los reclamos del sector para llevarlo al Senado.

“Caprimsa va a llevar al Senado inquietudes. Lo que pedimos es participar en la mesa binacional para poner las inquietudes y marcar el terreno como corresponde”, afirmó.

La intención adquiere especial importancia porque la discusión sobre el tratado ya dejó de ser una cuestión exclusivamente provincial. Argentina y Chile vienen avanzando en la reactivación del mecanismo de integración minera, mientras la expansión del cobre coloca a San Juan en el centro de una nueva etapa de inversiones.

Para Godoy, el desafío consiste en que la provincia pueda participar de esa transformación sin quedar relegada como simple territorio productor. “Tenemos que empezar a charlar estos temas sin que les enoje”, sostuvo.

También cuestionó que la reglamentación de la normativa provincial sobre proveedores todavía no haya sido compartida con las cámaras. “Tenemos una ley, pero todavía no sacamos el decreto reglamentario. De hecho, de ese decreto, no tenemos siquiera el borrador”, afirmó.

Ese reclamo apunta directamente a uno de los principales interrogantes de la cadena de valor: qué herramientas concretas tendrá San Juan para favorecer la participación de sus proveedores cuando los grandes proyectos entren en etapas de construcción y producción.

El concepto refleja el principal temor del sector proveedor: que la llegada de inversiones multimillonarias y la expansión del cobre conviertan a San Juan en un polo minero de escala internacional, pero que una parte significativa de los servicios, bienes y contrataciones termine siendo abastecida desde fuera de la provincia.

El escenario que se abre es particularmente relevante para San Juan. La revitalización del tratado argentino-chileno apunta precisamente a facilitar inversiones transfronterizas y a potenciar proyectos de cobre, mientras la provincia concentra algunos de los desarrollos que podrían marcar la próxima etapa minera argentina.

En ese contexto, el debate sobre los proveedores ya no puede reducirse al “compre local” como consigna. La discusión pasa por competitividad, financiamiento, infraestructura, capacitación, costos laborales y tributarios, acceso a información y, sobre todo, capacidad de las empresas sanjuaninas para anticiparse a una demanda que puede crecer mucho más rápido que su capacidad actual.

Por último Godoy, al referirse nuevamente a la competitividad que pueda llegar a generar el Tratado Binacional reiteró el paralelismo futbolístico.

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“Por más que nos inviten a jugareste  partido, no podemos entrar porque no tenemos jugadores, no tenemos cancha, no tenemos nada, no tenemos financiamiento, y además si llegáramos a entrar a jugar, no podemos competir. Estamos fuera de juego”, concluyó.

 

Minería & Desarrollo

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