Gigante minero en problemas
Día difícil para Barrick en los mercados: fuerte caída del valor de la acción en los mercados financieros
La situación por la que atraviesa el gigante canadiense se debe a una tormenta perfecta que combina el rechazo de los grandes fondos de inversión a su plan estratégico de reestructuración y la presentación de unos resultados financieros trimestrales que no cumplieron las expectativas de Wall Street.
Los cuestionamientos en todos los casos apuntan a la figura Jhon Tornton y su política de separar las minas norteamericanas de la compañía canadiense mediante una oferta pública inicial. Se trata de los activos más valiosos y de mayor calidad de la compañía en Norteamérica (principalmente las minas de oro en Nevada y República Dominicana).
Bajo su gestión, las acciones de la empresa han tenido un rendimiento inferior al de sus rivales Newmont Corp. y Agnico Eagle Mines Ltd., y ha tenido dificultades para capitalizar la histórica alza del precio del oro. Barrick cayó al tercer puesto en producción mundial el año pasado tras ser superada por Agnico.
Dividir la empresa
Los inversores afirman que la reestructuración para dividir la empresa se produce a su costa, diluyendo su participación en las operaciones hasta en un 15% en favor de los nuevos accionistas.
Esa iniciativa está encontrando resistencia por parte de algunos de los principales inversores de Barrick, que no quieren compartir su participación en los activos más valiosos de la empresa.
Fondos de inversión de gran peso como Van Eck Associates, Mackenzie Financial y Franklin Equity Group se oponen firmemente. Argumentan que esta medida diluirá hasta en un 15% la participación de los accionistas actuales en favor de los nuevos inversores.
Recalcan que vender una porción menor de sus mejores activos quita exposición directa al "núcleo de valor" de Barrick sin resolver los verdaderos problemas operativos de fondo ni la caída en la producción de Nevada.
La tensión ha escalado al punto de que gestores de carteras han pedido públicamente la dimisión del propio John Thornton.
Resultados trimestrales por debajo de lo previsto
Para agravar la reacción negativa del mercado, Barrick reportó hoy sus estados financieros del segundo trimestre, mostrando debilidades imprevistas:
Ganancias insuficientes: El beneficio por acción ajustado se ubicó en $0.82 USD, quedando por debajo de los $0.88 USD proyectados por el consenso de analistas.
Aumento de costos: Los costos totales de mantenimiento sostenido (AISC) subieron a $1,866 USD por onza, lo que significa un incremento interanual del 11% derivado de menores grados de mineral procesado y mayores precios de los combustibles.
Conflicto en África: El balance financiero se vio duramente golpeado por una sanción fiscal retroactiva de $1,000 millones de dólares en Malí, tras disputas con el gobierno militar que incluyeron la incautación de oro y la detención de personal.
Frente al descontento y a la presión de firmas activistas como Elliott Investment Management, la minera intenta reestructurar su relación con los mercados.
Cambios directivos: Barrick nombró nuevas figuras clave en su junta corporativa, incluyendo a Sarah Ball Teslik y Daniel Wilner, con la misión directa de contener los daños en la relación con los inversores y prolijar la comunicación corporativa.
Tregua con Newmont: Como punto positivo del día, Barrick cerró una larga disputa legal con su socio Newmont, que le pagará $1,950 millones de dólares en efectivo para integrar proyectos clave (como Fourmile) dentro de la sociedad conjunta Nevada Gold Mines.
Minería & Desarrollo
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