El doble filo de Andina-Los Bronces para Mendoza: confirma el cobre y expone la segmentación
Por Edu Gajardo
La consolidación de Andina-Los Bronces, el nuevo distrito integrado entre Codelco y Anglo American en Chile, vuelve a poner a Mendoza frente a una referencia concreta de escala. Ubicado a pocos kilómetros de la frontera, el acuerdo une dos operaciones vecinas para ampliar reservas, optimizar infraestructura y proyectar una producción conjunta que ubica a esa zona entre los polos cupríferos más relevantes del mundo.
Ese movimiento tiene una lectura directa para Mendoza y ahí aparece un doble filo. Por un lado, valida la posibilidad de que la provincia albergue depósitos minerales de clase mundial en su franja cordillerana. Pero al mismo tiempo expone una diferencia estructural: mientras Chile construye escala integrando y ampliando sistemas vecinos, Mendoza sigue con un desarrollo minero segmentado, limitado a sectores específicos y con parte de su potencial condicionado.
El distrito que cambia la escala
El acuerdo entre Codelco y Anglo American, cuyo acuerdo definitivo se firmó hace algunos días, parte de una decisión técnica y operativa. Se trata de integrar dos sistemas vecinos para extender reservas, optimizar rajos, compartir infraestructura y capturar mineralización que hasta ahora se trabajaba de forma separada. La escala aparece, entonces, como resultado de una estrategia distrital, no sólo de la existencia de recursos.
Hoy, Andina y Los Bronces producen cerca de 346.000 toneladas anuales de cobre fino en dos operaciones separadas. Con la expansión proyectada en conjunto, esa cifra sumaría otras 120.000 toneladas por año desde 2030 y acumularía 2,7 millones de toneladas adicionales en 21 años. Ese volumen llevaría al distrito a niveles comparables con Vicuña, el proyecto emblema de la minería argentina, que proyecta inversiones cercanas a US$18.000 millones y se perfila como uno de los grandes desarrollos cupríferos de Sudamérica. En esa escala, Andina-Los Bronces ingresaría con un importante margen al top 10 global de producción de cobre.
Mendoza y la minería por segmentos
Mendoza logró reactivar parte de su agenda minera. La aprobación de PSJ Cobre Mendocino marcó un quiebre dentro del marco actual de la Ley 7.722 y abrió la puerta al regreso de proyectos metalíferos de mayor escala. A eso se sumó Malargüe Distrito Minero Occidental, con un esquema que intenta desarrollar un volumen relevante de exploración concentrado en el sur provincial.
Pero el mapa sigue siendo parcial. La provincia no avanzó sobre toda su franja cordillerana, sino sobre zonas donde las condiciones políticas y sociales permitieron destrabar la actividad. Esa segmentación define el límite actual. Los grandes distritos se construyen sobre expansión, acumulación de datos y continuidad exploratoria, mientras que Mendoza todavía administra su potencial con un territorio con áreas habilitadas, áreas sensibles y áreas directamente excluidas.
Hoy, por ejemplo, no existe exploración minera activa en Mendoza sobre la franja directa vinculada con los sistemas de El Teniente y Andina-Los Bronces, los dos más importantes del lado chileno y que en las últimas décadas han significado exportaciones de más de US$100.000 millones. Ese vacío no responde a la ausencia de una discusión geológica, sino a la forma en que la provincia fue recortando su mapa minero. La consecuencia es que los sectores con mayor valor comparativo frente a Chile siguen sin información suficiente para establecer si -eventualmente- podrían formar parte de una estrategia de escala.
Papagayos: un tramo que salió del mapa
Uno de los casos más evidentes de lo que mencionamos es el proyecto Papagayos. Ubicado en el Valle de Uco y frente al tramo donde Chile consolidó durante décadas el desarrollo de El Teniente, fue señalado históricamente como uno de los sectores de mayor potencial geológico de Mendoza. Sin embargo, quedó fuera de la actividad minera en medio del nacimiento de los movimientos antimineros y tras la ampliación de la reserva Laguna del Diamante y la consolidación de la oposición territorial.
La consecuencia técnica es que, directamente, Papagayos salió del mapa minero antes de contar con información suficiente para medir su escala, vetando cualquier intento por conseguir información del lado argentino frente a la mina subterránea más importante del mundo. No se trata de afirmar que allí existe otro El Teniente, sino de señalar que la provincia perdió la posibilidad de responder esa pregunta con exploración. En una actividad donde el valor se confirma con datos, perforación y continuidad de trabajo, esa restricción deja una incógnita abierta.
El problema de explorar tarde y con poco financiamiento
La segmentación territorial se combina con otra dificultad que ha ido apareciendo en el esquema de distritos. La dificultad para conseguir financiamiento para exploración temprana, como mencionamos anteriormente en una nota en Minería y Desarrollo.
Ese punto pesa especialmente en Mendoza. No alcanza con tener potencial geológico si el sistema no permite medirlo con continuidad. El financiamiento de exploración depende de expectativas, pero también de reglas, acceso territorial y posibilidad real de avanzar desde un indicio hasta un blanco perforable. Si esos pasos se interrumpen, el potencial queda en una categoría difícil de convertir en proyecto.
La tensión entre discurso y realidad
Hace pocos días, Alfredo Cornejo expuso en la ciudad trasandina de Los Andes, la estrategia de Mendoza para captar inversiones mineras, integrarse con Chile y posicionar a la provincia dentro del nuevo ciclo del cobre. La señal política existe y forma parte de un cambio respecto de años anteriores. La provincia busca mostrar PSJ, MDMO, infraestructura, energía y una nueva disposición institucional frente al sector. Pero el ejemplo de Andina-Los Bronces devuelve otra escala de comparación. Mientras Chile consolidó un distrito a partir de expansión e integración sobre sistemas conocidos, Mendoza todavía avanza sobre sectores delimitados, con áreas donde el potencial quedó fuera del mapa minero antes de ser explorado y otras donde la exploración temprana debe competir por financiamiento en condiciones más complejas.
Minería & Desarrollo