Uranio en Mendoza: los tiempos de Sierra Pintada no son los tiempos de Nación
Por EDU GAJARDO
Mientras el Gobierno Nacional ya vincula la remediación de Sierra Pintada, en el sur mendocino, con una futura reactivación de la producción de uranio, la documentación técnica y administrativa disponible en Mendoza muestra que el principal complejo uranífero de la provincia todavía transita un proceso de saneamiento que demandará años de trabajo.
La situación no implica un rechazo al desarrollo del mineral. Por el contrario. Mendoza volvió a incorporar el uranio dentro de su agenda minera. La discusión pasa por otro lado: qué proyectos pueden avanzar primero y cuáles son los tiempos necesarios para construir una actividad sostenible después de décadas de debates, prohibiciones y pasivos ambientales.
Las declaraciones realizadas por funcionarios de la Secretaría de Asuntos Nucleares colocaron nuevamente a Sierra Pintada dentro de la discusión sobre el futuro del uranio argentino. El secretario Federico Ramos Napoli afirmó que en enero comenzaron las tareas de remediación propiamente dichas, mientras que la subsecretaria Ayelén Giomi sostuvo que la remediación constituye un paso previo para volver a explotar el yacimiento.
La visión responde a una necesidad concreta. Argentina busca fortalecer la cadena de abastecimiento de combustible para sus centrales nucleares y recuperar capacidades productivas asociadas a un mineral considerado estratégico. Sin embargo, cuando la discusión se traslada a Mendoza, los antecedentes disponibles muestran una realidad más compleja.
Una remediación que todavía tiene varios años por delante
Los expedientes provinciales permiten reconstruir con bastante claridad la evolución de Sierra Pintada desde la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental de la Fase I en 2019.
Durante estos años, el proceso avanzó sobre auditorías ambientales, monitoreos, construcción de infraestructura, licencias regulatorias, acondicionamiento de instalaciones y puesta en marcha de sistemas destinados al tratamiento de pasivos.
Los avances más importantes aparecieron recién durante 2025. Entre ellos se encuentran la obtención de la Licencia de Parada Prolongada otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear, la finalización de tareas vinculadas al dique DN3B, los primeros ensayos industriales para el tratamiento de aguas con contenido de uranio y la actualización ambiental correspondiente al período 2023-2025.
Las inspecciones realizadas por la autoridad ambiental también verificaron avances sobre nuevas obras asociadas a reservorios, sistemas de tratamiento y la futura planta destinada a reducir concentraciones de radio y arsénico.
El último movimiento incorporado al expediente principal durante diciembre estuvo vinculado a la continuidad del esquema de auditoría ambiental que realiza la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria sobre las tareas de remediación.
La secuencia completa continúa enfocada en saneamiento ambiental, control regulatorio y ejecución de infraestructura específica para remediación.
La magnitud del desafío ayuda a entender esos tiempos. La Fase I contempla el tratamiento de más de 5.200 tambores de 200 litros con residuos uraníferos históricos, la recuperación de uranio remanente contenido en esos materiales, el tratamiento de aguas de cantera y la construcción de infraestructura destinada a reducir concentraciones de uranio, radio y arsénico antes de su disposición final.
La remediación también incluye nuevos reservorios, sistemas de almacenamiento, monitoreo permanente de variables ambientales y auditorías externas independientes. Los documentos técnicos muestran que buena parte de los últimos años estuvo destinada a construir las condiciones necesarias para avanzar sobre las tareas operativas de remediación.
Los propios antecedentes del proyecto indican que el tratamiento de aguas y residuos constituye la etapa más extensa de todo el proceso. La remediación fue diseñada para avanzar mediante controles sucesivos, validaciones técnicas, inspecciones y seguimiento ambiental permanente, una característica que explica buena parte de los plazos que hoy enfrenta Sierra Pintada.
El peso de los pasivos históricos
Existe además un elemento que atraviesa toda la historia del proyecto. Los pasivos que hoy deben ser tratados no fueron generados por las compañías que actualmente exploran uranio en Mendoza ni por los proyectos que buscan abrir una nueva etapa para el mineral en la provincia.
Por el contrario, forman parte de la operación histórica desarrollada por la Comisión Nacional de Energía Atómica y del propio programa nuclear argentino.
Ese antecedente convierte a la remediación en un proceso que va más allá de una obligación ambiental. La capacidad de resolver adecuadamente esos pasivos forma parte de la construcción de confianza necesaria para cualquier discusión futura vinculada al desarrollo del uranio.
Después de décadas de debates sobre minería, Sierra Pintada representa una oportunidad concreta para demostrar que es posible abordar una herencia ambiental compleja mediante controles, auditorías y procedimientos técnicamente verificables.
En ese contexto, acelerar la discusión sobre una eventual producción puede generar interpretaciones equivocadas respecto de un proceso que todavía tiene etapas relevantes por delante.
La cuestión no pasa por elegir entre remediar o producir. En el caso de Sierra Pintada, la remediación constituye el paso previo indispensable para cualquier escenario posterior.
A ello se suma otro factor. Incluso si la remediación concluye exitosamente, cualquier eventual proyecto de explotación debería atravesar las instancias ambientales, técnicas y políticas previstas por la legislación vigente en Mendoza, incluyendo los procedimientos asociados a la Ley 7.722.
El uranio ya avanza por otros caminos
La situación de Sierra Pintada no significa que Mendoza permanezca al margen del desarrollo del uranio.
Mientras el complejo sanrafaelino continúa concentrado en la remediación, otros proyectos avanzan sobre exploración, generación de información geológica y evaluación de recursos.
Uno de los casos más visibles es Huemul, en Malargüe, donde Jaguar Uranium desarrolla programas de línea de base ambiental, campañas de muestreo, estudios geológicos y planificación de futuras perforaciones. La compañía busca consolidar información técnica sobre un distrito que forma parte de la historia del uranio argentino y que vuelve a captar interés en un contexto internacional marcado por la recuperación de la energía nuclear.
Los trabajos desarrollados incluyen muestreos de superficie, identificación de nuevas áreas objetivo y programas destinados a definir futuras campañas de exploración. A diferencia de Sierra Pintada, Huemul no enfrenta un proceso de remediación de la magnitud que hoy ocupa al complejo sanrafaelino, por lo que su evolución depende principalmente de resultados exploratorios, autorizaciones ambientales y futuras decisiones de inversión.
Otro de los proyectos que comienza a captar atención es Corcovo, impulsado por Blue Sky Uranium dentro de la Cuenca Neuquina. La compañía informó resultados que identificaron anomalías radiométricas asociadas a antiguos pozos petroleros y la presencia de varios horizontes mineralizados con potencial para futuros desarrollos.
El interés por Corcovo no radica únicamente en los resultados geológicos obtenidos hasta el momento. También está vinculado a la posibilidad de aplicar métodos de recuperación in situ (ISR), una tecnología que actualmente representa una parte significativa de la producción mundial de uranio.
La recuperación in situ utiliza sistemas de inyección y extracción mediante pozos para recuperar el mineral en solución, reduciendo significativamente la intervención superficial respecto de los métodos convencionales.
Para Mendoza, la evolución de proyectos vinculados a este tipo de tecnologías introduce una variable adicional dentro de la discusión. Mientras Sierra Pintada concentra gran parte de sus esfuerzos en la remediación de pasivos históricos, nuevas iniciativas comienzan a apoyarse en modelos de desarrollo que responden a una realidad técnica distinta.
Estos antecedentes muestran que el futuro del uranio mendocino no depende exclusivamente de Sierra Pintada.
Qué proyecto llegará primero
La posibilidad de que Argentina vuelva a producir uranio forma parte de una discusión estratégica para el país. Mendoza participa de ese escenario y el mineral volvió a ocupar un lugar dentro de la agenda minera provincial.
Los antecedentes disponibles muestran, sin embargo, que Sierra Pintada todavía tiene por delante una etapa extensa de remediación antes de cualquier debate sobre producción.
Mientras ese proceso continúa avanzando, la exploración abre oportunidades sobre otros proyectos que podrían recorrer caminos diferentes.
Huemul, Corcovo y otras iniciativas más avanzadas, como Ivana dentro de Amarillo Grande, comienzan a incorporarse nuevamente al radar del sector.
La provincia ya volvió a incorporar el uranio dentro de su agenda minera. La pregunta que comienza a tomar forma no es si habrá desarrollo del mineral, sino cuál de los proyectos actualmente en marcha estará en condiciones de llegar primero.
Sierra Pintada probablemente seguirá ocupando un lugar central dentro de la discusión sobre el uranio en Argentina. La velocidad con que avance la remediación será determinante para cualquier escenario futuro. En paralelo, la exploración comienza a abrir otros caminos. Mendoza ya volvió a discutir uranio. El desafío ahora pasa por construir esa nueva etapa sin perder de vista las lecciones que dejó la anterior.
Mineria & Desarrollo