2026-06-03

Glencore suspendió operaciones en su mina de carbón en Colombia

La interrupción de actividades en Cerrejón por un bloqueo comunitario se suma a la caída de los precios del producto, los recortes de producción anunciados por la compañía y la incertidumbre generada por la política energética de ese país

La suspensión de operaciones en Cerrejón, la principal mina de carbón de Colombia y una de las mayores explotaciones a cielo abierto del mundo, sumó una nueva presión sobre una industria que atraviesa un escenario cada vez más complejo por la caída de la demanda, los conflictos sociales y las tensiones con el gobierno nacional.

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La operación, controlada por Glencore (que tiene operaciones en las provincias argentinas de San Juan y Catamarca), está ubicada en el departamento de La Guajira, la cual detuvo sus actividades mineras, ferroviarias y portuarias luego de que un bloqueo comunitario interrumpiera el transporte de carbón y el abastecimiento de insumos esenciales, incluido el combustible necesario para mantener la producción. Ante esta situación, la compañía declaró un evento de fuerza mayor y ordenó la paralización temporal de sus instalaciones.

El bloqueo, iniciado el 23 de mayo, afecta la línea férrea que conecta la mina con Puerto Bolívar, terminal desde donde se exporta la producción. Sin acceso a combustible y con la logística completamente interrumpida, la empresa consideró inviable continuar operando bajo condiciones normales.

La medida tiene consecuencias directas sobre miles de trabajadores y contratistas. Cerrejón informó que únicamente permanecerán activas las tareas indispensables para el mantenimiento de las instalaciones, la protección ambiental y otras actividades críticas, mientras el resto de la operación permanece detenida.

La interrupción llega en un momento especialmente delicado para el sector carbonífero colombiano. En marzo, la compañía ya había anunciado planes para reducir significativamente su producción debido al deterioro de las condiciones del mercado internacional del carbón térmico y al aumento de los costos logísticos. La empresa había advertido que los actuales precios del mineral dificultaban la rentabilidad de parte de sus operaciones.

A los desafíos económicos se suman las crecientes tensiones entre la industria minera y el gobierno del presidente Gustavo Petro, que impulsa una transición energética orientada a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En las últimas semanas, el Ministerio de Minas y Energía planteó la necesidad de comenzar conversaciones sobre el eventual cierre de Cerrejón una vez finalizada la concesión vigente, prevista para 2034.

La mina constituye uno de los activos exportadores más importantes de Colombia. Además del yacimiento, el complejo incluye una línea férrea de aproximadamente 150 kilómetros y un puerto propio sobre la costa caribeña, infraestructura que ha permitido convertir a Cerrejón en uno de los principales proveedores de carbón térmico de los mercados internacionales.

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Sin embargo, los conflictos con comunidades locales forman parte de una problemática recurrente. La empresa aseguró haber enfrentado decenas de bloqueos durante el último año, muchos de ellos vinculados a reclamos sociales y demandas por servicios básicos en poblaciones cercanas a la operación. Según la compañía, estas interrupciones afectan la continuidad productiva y generan pérdidas económicas tanto para la empresa como para la región.

 

M&D con información de Mining.com

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