La geopolítica impulsa inversiones mineras

La disputa entre Estados Unidos y China por los minerales abre nuevas oportunidades para el cobre argentino

La competencia entre las dos potencias movilizó más de USD 45.000 millones en inversiones mineras fuera de sus territorios durante 2025. Un informe de The Economist revela que cinco países concentraron casi el 80% de esos capitales, mientras Argentina cuenta con proyectos de cobre de escala internacional y nuevas herramientas para atraer financiamiento. Los permisos ambientales, la infraestructura y los plazos de construcción serán determinantes para aprovechar esta oportunidad.

La República Democrática del Congo, Brasil, Kazajistán, Zambia y Canadá se convirtieron en los principales destinos de las inversiones mineras de Estados Unidos y China, en una competencia que está modificando las decisiones de financiamiento y el valor estratégico de los recursos naturales.

El fenómeno fue analizado por The Economist en un informe que advierte sobre la posibilidad de un nuevo superciclo de materias primas, impulsado por la inteligencia artificial, la electrificación, la industria tecnológica y la necesidad de asegurar el abastecimiento de minerales estratégicos.

Según la publicación, durante 2025 el gobierno y las empresas estadounidenses invirtieron USD 15.400 millones en minas extranjeras, mientras los grandes grupos mineros estatales chinos destinaron más de USD 30.000 millones a operaciones y proyectos fuera de su territorio.

La dimensión de estas inversiones permite comprender por qué disponer de recursos minerales se convirtió en una ventaja estratégica para muchos países, aunque la competencia está beneficiando principalmente a aquellos que pueden incorporarse rápidamente a las cadenas internacionales de suministro.

Los países elegidos

La República Democrática del Congo aparece entre los principales beneficiarios, con compromisos chinos para ampliar operaciones de cobre y un renovado interés de capitales estadounidenses en participar de minas existentes.

Brasil también está captando inversiones en tierras raras, especialmente después de que USA Rare Earth adquiriera Serra Verde en una operación que forma parte de una estrategia estadounidense para reducir su dependencia del procesamiento chino.

Kazajistán consiguió atraer el interés de ambas potencias por sus reservas de tungsteno, un mineral utilizado en aplicaciones industriales y militares, mientras Zambia y Canadá completan el grupo de cinco países que concentraron casi el 80% de estas inversiones internacionales.

El informe destaca que estos gobiernos están aprovechando la rivalidad comercial sin establecer necesariamente acuerdos exclusivos con una de las potencias. La posibilidad de negociar simultáneamente con capitales estadounidenses y chinos también mejora sus condiciones para obtener infraestructura, financiamiento y participación en los nuevos desarrollos.

Hay otro aspecto que merece especial atención: los inversores están priorizando minas operativas, yacimientos parcialmente desarrollados y proyectos que puedan incorporarse a la producción en plazos relativamente cortos.

La disponibilidad de minerales sigue siendo fundamental, pero ahora también resulta decisiva la capacidad de transformar las inversiones en producción mientras las potencias buscan garantizar nuevos suministros.

La oportunidad argentina

Argentina aparece frente a este escenario con una cartera de proyectos de cobre que puede modificar su participación en el comercio internacional, especialmente a partir de los desarrollos de Vicuña, Los Azules, El Pachón, Taca Taca, MARA y PSJ Cobre Mendocino.

En San Juan, Vicuña integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol bajo la participación de BHP y Lundin Mining, mientras Los Azules busca avanzar hacia su etapa constructiva y El Pachón continúa con sus definiciones técnicas y ambientales.

A estos desarrollos se suman Taca Taca, en Salta, y MARA, en Catamarca, dos proyectos de gran escala que pueden contribuir a posicionar a Argentina entre los países productores de cobre durante los próximos años.

Mendoza también busca incorporarse a esta nueva etapa de la minería argentina con PSJ Cobre Mendocino, ubicado en Uspallata, cuyo ingreso al RIGI fue aprobado por el Gobierno nacional mediante la Resolución 801/2026.

El proyecto mendocino contempla una inversión total de USD 891 millones, incluidos mantenimiento y cierre, de los cuales USD 630 millones corresponden a la construcción.

La empresa mantiene como objetivo iniciar esa etapa en 2027, un cronograma que representa una oportunidad concreta para la provincia y para el desarrollo de nuevos proveedores.

La incorporación de PSJ al régimen de incentivos también demuestra que la expansión del cobre argentino no depende exclusivamente de los grandes yacimientos de San Juan, sino de una cartera de inversiones distribuida entre distintas provincias.

El desafío de los plazos

La principal enseñanza del informe de The Economist para Argentina es que la magnitud de los recursos minerales ya no constituye por sí sola una garantía para captar capitales, especialmente cuando otros países pueden ofrecer proyectos con condiciones de ejecución más avanzadas.

El RIGI representa una herramienta para mejorar la previsibilidad fiscal, cambiaria y jurídica de las inversiones, aunque su efectividad también depende de que los proyectos completen las etapas administrativas, ambientales, financieras y técnicas necesarias para comenzar la construcción.

En este escenario, los tiempos de evaluación de los informes de impacto ambiental adquieren especial importancia porque pueden incidir sobre las decisiones empresariales y la oportunidad de aprovechar los ciclos internacionales de precios y demanda.

La infraestructura constituye otro de los desafíos, ya que los grandes proyectos requieren energía, caminos, logística, disponibilidad hídrica autorizada y soluciones de transporte para sostener operaciones que pueden extenderse durante varias décadas.

Estas necesidades también representan oportunidades para las economías regionales y los proveedores argentinos, especialmente en ingeniería, construcción, transporte, mantenimiento, equipamiento y servicios especializados.

La diferencia con otros países no reside necesariamente en la calidad de los yacimientos, sino en la posibilidad de ofrecer condiciones para ejecutar inversiones dentro de plazos previsibles y competitivos.

El propio informe internacional advierte que localizar y desarrollar nuevos yacimientos de cobre puede demandar una década o más, mientras Estados Unidos y China buscan asegurar abastecimiento en horizontes mucho más cercanos.

Argentina cuenta con recursos minerales de importancia internacional, compañías interesadas en desarrollarlos y un régimen de incentivos que ya comenzó a incorporar proyectos de cobre.

Su desafío será transformar esas condiciones en nuevas minas, producción, exportaciones y oportunidades para los proveedores mientras la competencia mundial por los minerales mantiene abierto un escenario favorable para las inversiones.

 

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