El canciller argentino se reunió con autoridades de Vicuña para analizar el avance de Josemaría y Filo del Sol en San Juan
El canciller Pablo Quirno recibió al CEO de Vicuña Corp., Ron Hochstein, y al Country Director de la compañía, José Luis Morea, con quienes repasó los avances del plan de desarrollo de Josemaría y Filo del Sol, los dos proyectos que la empresa integra en el norte de San Juan. Según informó el funcionario, la compañía proyecta US$18.000 millones de inversión para la extracción, producción y exportación de cobre, oro y plata.
El encuentro se produjo en una etapa de avances regulatorios y de infraestructura para el denominado Proyecto Vicuña. En julio, el Gobierno nacional aprobó formalmente su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo. La resolución establece como objetivo la extracción, producción y exportación de cobre, oro y plata de Josemaría y Filo del Sol, además de la exploración de otras concesiones y el desarrollo de infraestructura necesaria para la operación.
El monto de US$18.000 millones ya había sido informado por el Gobierno en febrero, cuando Vicuña Corp. presentó su plan de inversión para los primeros diez años de desarrollo. De acuerdo con esa información oficial, US$7.000 millones estarían destinados a la etapa previa a la obtención del primer concentrado de cobre, prevista para 2030. Por tratarse de una proyección de inversión, el monto no implica que esos recursos hayan sido desembolsados en su totalidad.
La aprobación del RIGI fijó además un cronograma de cumplimiento para el proyecto. Vicuña Argentina deberá acreditar durante sus dos primeros años inversiones en activos computables equivalentes, como mínimo, al 20% del monto de inversión mínima establecido por el régimen, mientras que el plazo para cumplir con esa inversión mínima vence el 31 de diciembre de 2028.
Un proyecto integrado en San Juan
La estructura de Vicuña reúne bajo un mismo vehículo los desarrollos de Josemaría y Filo del Sol, ubicados en el norte de San Juan y vinculados geológicamente dentro de un distrito de gran escala de cobre, oro y plata. La compañía es controlada conjuntamente por BHP y Lundin Mining, que conformaron Vicuña Corp. para desarrollar ambos activos.
La escala del proyecto también comenzó a reflejarse en los requerimientos de infraestructura. En febrero, el ENReGE (ex ENRE) dio a publicidad la solicitud de acceso a una demanda inicial de 260 MW para abastecer a Josemaría y Filo del Sol y las obras necesarias para ampliar el sistema de transporte eléctrico. El esquema contempla una nueva estación transformadora de 500/220 kV, otra de 500/132 kV y una línea de extra alta tensión de aproximadamente 167 kilómetros entre las estaciones Rodeo y Chaparro.
En agosto, además, la Secretaría de Energía autorizó a Vicuña Argentina a construir, por su cuenta y para sus necesidades, una línea de alta tensión de 93 kilómetros entre la futura estación transformadora Josemaría y la futura estación Chaparro. La infraestructura estará destinada a abastecer el proyecto minero integrado en San Juan.
La demanda inicialmente solicitada al sistema alcanza los 260 MW, mientras que las obras proyectadas incluyen nuevas estaciones y líneas de alta tensión destinadas a conectar el complejo minero con la red nacional.
El componente binacional
Otro de los aspectos analizados durante la reunión entre Quirno y los directivos de Vicuña fue el marco establecido por el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile. Los proyectos se encuentran vinculados a este régimen debido a su ubicación próxima al límite internacional y a la necesidad de coordinar determinados aspectos operativos e infraestructura de ambos lados de la cordillera.
Los Protocolos Adicionales Específicos constituyen los instrumentos que permiten establecer las condiciones particulares para el desarrollo de proyectos mineros alcanzados por el tratado. En el caso de Vicuña, la documentación bilateral contempla áreas de operaciones y mecanismos de acceso y tránsito común, incluyendo su interrelación con el protocolo correspondiente a Filo del Sol.
El Tratado Minero argentino-chileno busca facilitar la exploración y explotación de yacimientos ubicados en la zona fronteriza y establecer mecanismos de coordinación entre ambos países. La Cancillería argentina ya había señalado que los protocolos específicos vinculados con Filo del Sol y Vicuña se encontraban vigentes desde 2020.
Para el desarrollo de Vicuña, este componente adquiere relevancia porque el proyecto requiere articular cuestiones regulatorias, logísticas, aduaneras y de infraestructura en una zona de alta montaña cercana a la frontera. La coordinación binacional forma parte, por lo tanto, de las condiciones necesarias para avanzar con un emprendimiento que integra activos situados en un distrito minero que trasciende el