2026-09-07

El cobre enfrenta un escenario inédito: la oferta minera mundial empieza a retroceder

La producción de cobre de mina cayó 1,1% durante el primer semestre y las dificultades de grandes productores como Codelco y Freeport-McMoRan ponen en duda las previsiones de crecimiento para este año. El deterioro de las leyes minerales, los problemas operativos, el clima y la falta de nuevos proyectos profundizan la presión sobre un mercado que ya cotiza cerca de máximos históricos.

El mercado mundial del cobre comienza a mostrar una señal que pocos esperaban para un año en el que los precios del metal alcanzaron niveles récord: la producción minera podría terminar 2026 sin crecer o incluso registrar una caída interanual. El escenario se aleja de las previsiones iniciales de una expansión moderada de la oferta y vuelve a poner en primer plano uno de los principales problemas estructurales de la industria: la dificultad para incorporar cobre nuevo a una velocidad suficiente para acompañar el crecimiento de la demanda.

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Los datos del primer semestre reflejan el cambio de tendencia. Según información del International Copper Study Group (ICSG), la producción mundial de cobre de mina cayó 1,1% en los primeros seis meses del año, con retrocesos especialmente importantes entre algunos de los principales productores globales. Codelco y Freeport-McMoRan registraron disminuciones de dos dígitos, mientras que otros grandes operadores también enfrentaron dificultades para cumplir sus objetivos de producción.

El dato adquiere mayor relevancia porque se produce en un momento en que el precio del cobre se encuentra cerca de máximos históricos. El metal llegó en enero a US$14.527,50 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres y, durante los primeros días de septiembre, volvió a ubicarse cerca de ese nivel. El viernes pasado, el mercado se encaminaba además a acumular diez semanas consecutivas de subas, una racha que no se registraba desde 1994.

La paradoja es evidente: con precios elevados que deberían incentivar a las compañías a producir más, la oferta minera está encontrando cada vez más dificultades para responder. El deterioro de las leyes de los yacimientos, el envejecimiento de las operaciones, accidentes, problemas técnicos, fenómenos climáticos y retrasos en nuevos proyectos están limitando la capacidad de la industria para aumentar rápidamente el suministro.

Los grandes productores enfrentan una presión creciente

Las cifras de las principales compañías permiten dimensionar el problema. Las mineras relevadas por Jefferies, que representan aproximadamente dos tercios de la producción mundial de cobre, redujeron su producción 3,5% durante el primer semestre, mientras que el segundo trimestre mostró una caída del 4,1%. Freeport, Codelco, Ivanhoe Mines y Antofagasta estuvieron entre las compañías que más incidieron en el retroceso.

Chile aparece como uno de los principales focos de preocupación. El mayor productor mundial registró durante el segundo trimestre su nivel de producción más bajo en al menos 19 años y redujo por segunda vez consecutiva su previsión anual. Ahora espera una disminución del 2,6% en su producción de cobre durante 2026.

La situación de Codelco resulta particularmente significativa. La empresa estatal chilena había planteado como objetivo alcanzar un crecimiento moderado de su producción, pero las dificultades operativas y los problemas acumulados en algunos de sus yacimientos pusieron en duda incluso esa meta. El escenario vuelve a exponer las dificultades que enfrentan las grandes operaciones maduras para sostener sus niveles de extracción.

En contraste, República Democrática del Congo aparece como una de las pocas excepciones dentro del panorama global. Sus exportaciones de cobre aumentaron más de 4% durante el primer semestre, apoyadas principalmente por operaciones vinculadas a capitales chinos, entre ellas Tenke Fungurume y Kisanfu, de CMOC.

Sin embargo, ese crecimiento no alcanza para compensar la debilidad que se observa en otros grandes productores. La previsión del International Copper Study Group todavía contempla un crecimiento de 1,6% en la producción minera mundial durante 2026, pero ese cálculo fue realizado en abril, antes de que se conociera en toda su magnitud el deterioro registrado durante la primera mitad del año.

El problema no es solamente 2026

Detrás de las dificultades actuales aparece una cuestión de mayor profundidad: la industria minera viene arrastrando una reducción de las inversiones en nuevos proyectos desde el último gran ciclo bajista de las materias primas.

El resultado es una cartera de nuevos yacimientos mucho más limitada. Incluso con el cobre cotizando muy por encima de los niveles necesarios para incentivar inversiones, desarrollar una mina requiere años de exploración, estudios, permisos, construcción e infraestructura. Por eso, acelerar la respuesta de la oferta no es sencillo.

Morgan Stanley considera que el mercado podría incluso enfrentar una caída anual de la producción minera, algo que no ocurre desde 2017. La entidad advierte que los problemas actuales no responden únicamente a interrupciones puntuales, sino también a consecuencias de largo plazo derivadas de la menor inversión realizada durante la década pasada.

El clima agrega otro factor de incertidumbre. Las recientes tormentas que afectaron a Chile muestran el nivel de exposición de las operaciones a fenómenos meteorológicos extremos. Las previsiones de un fortalecimiento del fenómeno El Niño también generan preocupación: históricamente, los años bajo este patrón climático estuvieron asociados con mayores interrupciones en la minería, especialmente en Chile, mientras que operaciones de Congo y Zambia también pueden verse afectadas por su dependencia de la generación hidroeléctrica.

La demanda suma presión sobre la oferta

El desafío para la industria no se limita a recuperar los volúmenes perdidos. La demanda de cobre mantiene perspectivas de crecimiento vinculadas a electrificación, redes eléctricas, energías renovables, vehículos eléctricos y centros de datos, entre otros sectores.

En ese contexto, incluso una producción minera estable puede resultar insuficiente. La capacidad de fundición también está creciendo y podría permitir que la producción de cobre refinado aumente alrededor de 0,9% este año, aun con una oferta minera estancada, gracias al uso de chatarra y otras fuentes de alimentación para las plantas.

Esto explica una de las particularidades del mercado actual: no existe todavía una escasez global de cobre refinado, pero sí crece la preocupación por la disponibilidad futura de concentrado y por la capacidad de la minería para abastecer a las fundiciones.

La diferencia es importante. Las existencias de cobre refinado pueden aumentar o desplazarse entre regiones en función de las condiciones comerciales. De hecho, la posibilidad de nuevos aranceles estadounidenses sobre las importaciones de cobre refinado provocó una fuerte acumulación de metal en depósitos de Estados Unidos, mientras otras regiones comenzaron a experimentar una mayor tensión en sus inventarios.

Un escenario que favorece a los nuevos proyectos

Las perspectivas de una oferta minera cada vez más ajustada ayudan a explicar por qué el cobre se convirtió nuevamente en uno de los principales objetivos de inversión de las grandes compañías mineras.

Citigroup proyecta que el metal podría alcanzar los US$15.000 por tonelada hacia fin de año, con posibilidades de llegar a aproximadamente US$17.000 si se acelera la recuperación industrial o si la demanda asociada a la transición energética, los centros de datos y el almacenamiento estratégico supera las expectativas.

Para la industria, sin embargo, la pregunta central ya no parece ser si habrá incentivos económicos para producir más cobre, sino cuánto tiempo demandará transformar esos incentivos en nuevas toneladas.

La advertencia formulada por Anglo American resume el desafío: la inversión en cobre está creciendo porque prácticamente todas las grandes mineras consideran al metal estratégico, pero el suministro adicional llegará lentamente.

Ese escenario vuelve a poner en primer plano a los proyectos que todavía se encuentran en etapas de desarrollo y que podrían aportar nueva producción durante la próxima década. Argentina aparece dentro de ese mapa por sus grandes recursos cupríferos, particularmente en San Juan, donde avanzan iniciativas como Vicuña, Los Azules y El Pachón, además de una extensa cartera de proyectos de exploración.

Para San Juan, el contexto internacional adquiere una dimensión estratégica. Mientras las grandes minas del mundo enfrentan menores leyes, operaciones maduras y dificultades para sostener la producción, la provincia cuenta con algunos de los proyectos de cobre de mayor escala que podrían ingresar al mercado en los próximos años.

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La oportunidad, sin embargo, no depende solamente del precio internacional. Convertir ese potencial geológico en nueva oferta requiere resolver financiamiento, infraestructura, energía, permisos, logística y capacidad de proveedores. En un mercado donde cada nueva tonelada de cobre puede resultar cada vez más difícil de conseguir, la velocidad con la que esos proyectos logren avanzar podría convertirse en uno de los factores que definan el próximo ciclo mundial del metal.

 

M&D con informacióin de Bloomberg

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