Desafío para el gremialismo argento
Un conductor, cinco camiones: China prueba un modelo de convoy autónomo 1+4
Un nuevo proyecto del grupo chino de maquinaria pesada SANY y la empresa de conducción autónoma Pony.ai es un claro ejemplo: un convoy "1+4" donde una sola persona puede supervisar hasta cinco camiones. En otras palabras, el conductor se convierte en el operador del vehículo líder y el resto del convoy lo sigue con asistencia autónoma.
Esto aún no es autonomía total. En cambio, está diseñado para adaptarse a la legislación actual, aprovechando la tecnología de conducción autónoma. El cambio práctico consiste en pasar de la conducción manual de un camión a la supervisión de todo un convoy, interviniendo cuando las normas exigen la presencia de un conductor humano.
En el sistema desarrollado por SANY y Pony.ai, el primer camión es conducido por un humano, mientras que otros cuatro vehículos funcionan en modo autónomo y siguen a la unidad líder.
El concepto se centra en las operaciones. En muchos países, la normativa aún no permite la circulación de camiones pesados ââtotalmente autónomos en vías públicas. Un convoy 1+4 permite introducir la automatización dentro del marco normativo vigente, sin necesidad de esperar cambios legales inmediatos.
Según las cifras compartidas por los desarrolladores:
- El coste por kilómetro podría bajar hasta un 29 por ciento.
- y el beneficio operativo podría aumentar un 195 por ciento.
La solución está dirigida principalmente a rutas predecibles y repetibles, como el transporte terrestre portuario y las rutas regionales fijas.
De conductor a operador de convoy
Lo que más cambia en este modelo es el papel del ser humano. En lugar de centrarse en un solo vehículo, la persona que va en el camión líder supervisa el desempeño de todo el conjunto.
En la práctica, esto significa pasar de cinco puestos de conductor independientes a un único operador de convoy, manteniendo la supervisión humana donde así lo exigen las normativas.
Los camiones autónomos se encargan de la conducción, y el conductor humano asume funciones de supervisión y toma de decisiones.
Diseñado en torno a sistemas de redundancia y seguridad.
Los camiones de cuarta generación de SANY se basan en una arquitectura de control electrónico (drive-by-wire) con redundancia total en los sistemas clave.
La dirección, los frenos, la alimentación eléctrica, las comunicaciones y los sensores cuentan con módulos de respaldo.
Si un componente falla, un sistema secundario está diseñado para asumir su función.
Los vehículos están equipados con:
- Baterías con capacidad superior a 400 kilovatios-hora,
- Un conjunto de cámaras y radares que monitorean el entorno en tiempo real,
- Sistemas que permiten el frenado regenerativo.
Las pruebas han incluido, entre otras cosas, temperaturas extremas y compatibilidad electromagnética.
La descarbonización forma parte del plan.
Cada vehículo totalmente eléctrico podría reducir las emisiones de dióxido de carbono en unas 60 toneladas anuales. En una flota, esto se traduce en una reducción significativa de la huella de carbono del transporte por carretera.
El proyecto se está desarrollando con Sinotrans, el mayor operador logístico de China, para ayudar a garantizar que la tecnología se ajuste a casos de uso operativos reales.
China acelera el impulso hacia la autonomía
SANY y Pony.ai llevan trabajando en este programa conjunto desde 2022 y ahora se encuentran en la fase de preparación para la producción. Se prevé que los primeros lotes de camiones lleguen al mercado en este año.
A nivel mundial, el ritmo de adopción varía considerablemente. En Estados Unidos, continúan los debates sobre los niveles de autonomía y la seguridad de los sistemas de asistencia al conductor, mientras que en China la tecnología está avanzando hacia su implementación industrial.
Lecciones anteriores de Europa: la formación de pelotones como paso de transición.
Los convoyes por carretera no son una idea nueva. En Europa, MAN y DB Schenker probaron la formación de pelotones en 2017 en la autopista A9 alemana, analizando cómo se podrían conectar los camiones para formar un convoy coordinado electrónicamente.
En aquel momento, las grandes incógnitas giraban en torno al futuro de la profesión de conductor, los cambios técnicos necesarios en los vehículos y cómo tendría que evolucionar la legislación.
Unos años más tarde, las pruebas pusieron de manifiesto las limitaciones de ese enfoque. Los análisis de los fabricantes sugirieron que el ahorro real de combustible era menor de lo esperado, y mantener un convoy estable en condiciones de tráfico real resultó difícil.
Como consecuencia, algunos actores del mercado, entre ellos Daimler Truck, comenzaron a desviar su atención de la formación de convoyes hacia la autonomía total de nivel 4.
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