Paso de Sico recupera su operatividad plena y refuerza el corredor minero entre Salta y Chile
El Paso de Sico, uno de los cruces fronterizos estratégicos entre Argentina y Chile, volvió a operar con plena normalidad tras la finalización de obras de reacondicionamiento y la implementación de un esquema de “marcha blanca” que permite el tránsito sin restricciones de cargas, vehículos particulares y turismo. La reapertura consolida la conexión entre la provincia de Salta y la región chilena de Antofagasta, en el marco del Corredor Bioceánico del Capricornio.
El restablecimiento de la operatividad se da luego de trabajos de mejora en infraestructura fronteriza, que incluyeron la modernización de sistemas eléctricos, comunicaciones y áreas de control migratorio y aduanero. Estas intervenciones buscan agilizar los tiempos de tránsito y fortalecer la logística regional, especialmente para el transporte de cargas vinculadas a la actividad minera.
Autoridades provinciales destacaron que el funcionamiento pleno del paso resulta clave para el desarrollo económico del norte argentino, al tratarse de una de las principales rutas de salida hacia los puertos del Pacífico.
En ese sentido, el corredor bioceánico es considerado una plataforma estratégica para mejorar la competitividad de las exportaciones, reducir costos logísticos y fortalecer la integración con Chile y otros mercados internacionales.
El Paso de Sico, ubicado a más de 4.000 metros de altura en la cordillera de los Andes, es uno de los puntos de conexión más relevantes para la región, especialmente para el transporte vinculado a proyectos de litio y cobre en la Puna de Salta, Jujuy y Catamarca. Su operatividad también impacta directamente en la cadena de proveedores mineros y en la circulación de insumos hacia y desde los proyectos en desarrollo.
El Paso de Sico es clave para la minería porque funciona como uno de los principales corredores logísticos entre los proyectos del NOA argentino y los puertos del Pacífico en Chile, especialmente en la región de Antofagasta.
En términos prácticos, permite el transporte de insumos críticos para la actividad minera —como combustibles, cal, reactivos químicos, repuestos y equipos pesados— hacia proyectos ubicados en zonas de alta montaña como la Puna de Salta, Jujuy y Catamarca, donde el acceso por rutas alternativas suele ser más largo y costoso.
También es estratégico para la salida de la producción minera, en particular de proyectos de litio y cobre, que buscan reducir costos logísticos exportando hacia puertos chilenos del Pacífico. Esto acorta distancias frente a la salida por el Atlántico y mejora la competitividad de los proyectos, especialmente en salares alejados.
Además, el paso es importante porque aporta previsibilidad operativa: cuando está abierto y en condiciones estables, permite planificar mejor las campañas de construcción, exploración y producción, algo fundamental en una industria donde la logística puede representar una parte significativa de los costos totales.
M&D con información de Reporte Minero