Preocupación de proveedores de San Juan por las demoras en el RIGI: "Esperar seis o siete meses es demasiado"
Fernando Godoy, presidente de la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA), destacó recientemente la importancia de la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas locales, pero el problema radica en el tiempo de demora entre la presentación de un proyecto para aplicar al regimen hasta que finalmente es aprobado, algo que considera un punto en contra.
El referente subrayó que cualquier medida orientada a "descomprimir la situación de las pymes en el ámbito impositivo", es bienvenida, ya que el sector necesita un marco de seguridad jurídica similar al que ya poseen las grandes compañías operadoras.
Para el dirigente, el RIGI representa una oportunidad vital de financiamiento en un contexto económico complejo y la demora de seis o siete meses, genera un clima de ansiedad en el sector.
"Necesitamos este régimen y más aún las pymes del sector minero, porque las empresas chicas y medianas vienen con poco trabajo y a la hora de hablar de financiamientos es casi imposible de acceder a ellos por las altas tasas", dijo Godoy a Minería & Desarrollo.
Godoy enfatizó que el apoyo financiero a través de este régimen es la mejor estrategia para el crecimiento del sector proveedor local. Al respecto, afirmó que "ayudar en términos financieros a una pyme es lo mejor que se puede hacer porque todo lo invierte en el rubro de producción o alternativas de producción, trabajo e inversión", impactando de forma inmediata en la economía regional.
Sin embargo, uno de los puntos que genera mayor inquietud en CAPRIMSA es la demora burocrática en la aprobación de los proyectos que buscan adherirse al RIGI. Ante los plazos que pueden extenderse hasta los 6 o 7 meses, Godoy manifestó su preocupación por el desfasaje entre los tiempos del sector público y las necesidades del sector privado.
"Yo creo que hay que agilizarlo desde ambas partes (Gobierno nacional y empresas), no se pueden demorar 6 o 7 meses en la aprobación. Perjudica a los privados, como nosotros que somos pymes y no podemos esperar tanto tiempo. Hay que darle agilidad", señaló Godoy.
Godoy explicó que esperar más de medio año sobre los tiempos de aprobación del régimen afecta seriamente las proyecciones de inversión y crecimiento de cada empresa proveedora.
"Queremos trabajar y mover la rueda de la economía y esperar siete meses por un RIGI aprobado, es demasiado. Tendríamos que ver la forma de trabajar entre lo privado-público para que esto salga rápido", manofestó.
Para ilustrar la magnitud de esta preocupación, Godoy señaló: "Nosotros vivimos el día a día. Nos movemos para buscar trabajo y licitaciones; y esperar todo ese tiempo genera un nivel de ansiedad que es dificil de manejar. Se debe poner el pie en el acelerador. Hay que imaginarse el caso de una pyme que adhiere en 7 meses. Hay órdenes de servicio o contratos de un año; si le toca estar 6 o 7 meses esperando, le quedan unos meses nada más para terminar el contrato".
A pesar de estas observaciones, Godoy valoró la apertura de espacios de discusión, como los encuentros en el Senado donde se ha invitado a CAPRIMSA para hablar sobre la situación de los proveedores.
“La preocupación que tenemos actualmente es que se aceleren los tiempos del RIGI, que se aceleren los tiempos de la inversión. Creemos que ese momento va a llegar y vamos a estar bien parados. Para eso, es necesario ayudar a las pymes asociadas a CAPRIMSA, que podamos visualizar las posibilidad de obtener créditos a tasas que realmente sean accesibles y eso les permita acceder al mercado financiero. La preocupación siempre es con optimismo hacia futuro. Además, estamos a la espera la Ley de Proveedores para que los socios puedan finalmente tener certidumbre sobre lo que se viene”, concluyó.
Minería & Desarrollo